Esquema

“Fue de suerte esta relación, que todos los letrados que la han visto (que eran sus confesores) decían que era de gran provecho para aviso de cosas espirituales, y mandáronla que la trasladase e hiciese otro librillo para sus hijas (que era priora) adonde les diese algunos avisos” (R 4,6; CC 53,8). Así explicaba la misma S. Teresa años más tarde, una de las consecuencias más inmediatas e importantes del libro de la Vida: el de Camino de Perfección. Los mismos censores que recomendaron no publicar aquél, la animaron a su vez a elaborar éste.

Y ella asumió en conciencia esa tarea de escritora y maestra espiritual, pero sobre todo en esta ocasión de priora-fundadora, que pone los cimientos de la obra que Dios le ha encomendado, y nos ofrece así un auténtico manual de vida teresiana. De ahí que la santa abunde en la fundamentación de ciertos aspectos de la vida orante muy criticados especialmente cuando se trataba de mujeres, y lo haga incluso de manera irónica y desafiante a veces; pues no estaba en juego sólo la defensa de la oración, sino la del mismo Carmelo naciente.

Por tanto el siguiente peldaño en el camino del Centenario no puede ser más oportuno: manual de vida y oración teresiana y, además, obra pedagógica y estructuralmente muy clara y sugerente. En las siguientes páginas se ofrecen unas sencillas claves de lectura y celebración, ordenadas en ocho bloques

  • I) Cap. 1-3: Finalidad de la oración y de la vida contemplativa.
  • II) Cap. 4-9: Requisitos: virtudes grandes I: amor y desasimiento
  • III) Cap. 10-18: Requisitos: virtudes grandes II: humildad.
  • IV) Cap. 19-25: Actitudes y convicciones fundamentales.
  • V) Cap. 26-29: Oración de recogimiento.
  • VI) Cap. 30-35: Oración de quietud y de unión.
  • VII) Cap. 36-39: La gran señal de discernimiento: el perdón, y la gran tentación: creencia en falsas virtudes.
  • VIII) Cap. 40-42: Frutos: amor y temor de Dios y ansias de vida eterna.

Conclusión

Ahora mirad, hermanas, cómo el Señor me ha quitado de trabajo enseñando a vosotras y a mí el camino que comencé a deciros, dándome a entender lo mucho que pedimos cuando decimos esta oración evangelical [el Padrenuestro]. Sea bendito por siempre, que es cierto que jamás vino a mi pensamiento que había tan grandes secretos en ella, que ya habéis visto encierra en sí todo el camino espiritual, desde el principio hasta engolfar Dios el alma y darla abundosamente a beber de la fuente de agua viva que dije estaba al fin del camino. Parece nos ha querido el Señor dar a entender, hermanas, la gran consolación que está aquí encerrada” (42,5).

Desde hace cuatro siglos y medio, contamos con esta entrañable fuente de consuelo, sabiduría e intimidad divina, que es Camino de Perfección. Actualmente contamos también con formas de ahondar en ella, como las que se han apuntado en los apartados C y que están extraídas del primer guión que se facilitó el curso pasado. Las enumeramos de nuevo, aunque allí además se explicaban: 1) Momento orante. 2) Compartir, mesa redonda. 3) Jornadas de retiro. 4) Catequesis. 5) Celebración penitencial o examen de conciencia personal. 6) Interpelación desde fuera (ejemplo en página 9). 7) Desafío, compromiso. 8) Expresión cultural1.

Otra ayuda fundamentalísima: T. ÁLVAREZ, Paso a paso. Leyendo a Teresa con su Camino de Perfección; o también en: Comentarios a Vida, Camino y Moradas de S. Teresa, Editorial Monte Carmelo.

1 Buscar en el contexto cultural, incluso profano, en que nos encontramos un hecho de vida, una canción, una película, una noticia… que se asemeje, que coincida o que contraste en algún aspecto con el texto teresiano. Por otro lado, que la comunidad busque convertir el texto en cultura, en palabra de hoy con un lenguaje asequible a los buscadores de ahora: “mientras más santas, más conversables (…) Que es lo que mucho hemos de procurar: ser afables y agradar y contentar a las personas que tratamos, en especial a nuestras hermanas” (41,7).

I) Cap. 1-3: Finalidad de la oración y de la vida contemplativa.

“En este castillito que hay ya de buenos cristianos…” (3,1-2)

Escogemos este texto como representativo de la universalidad del mensaje teresiano. La Iglesia es un castillo, una ciudad amurallada, una fortaleza. En ella está el Rey y ‘gente escogida’, los ‘buenos cristianos’ de todas las vocaciones y de todo el mundo. Soldados y capitanes que luchan por Dios y su Evangelio, dispuestos “a morir sí, mas
no a quedar vencidos” (3,1).

A. CONTEXTO
1. Histórico-eclesial: noticias de Francia, males de Europa, guerras de religión (cf. 1,2.5; 3,1.8; 35,3).
2. Marco textual. Ideal apostólico-eclesial de la comunidad teresiana: orantes por la Iglesia. Los consejos evangélicos y la pobreza como opción radical del grupo.

B. CLAVES DE LECTURA para el texto elegido:
1. Sensibilidad ante los males de su tiempo y compromiso con la Iglesia y el mundo: “Mil vidas para remedio de un alma” (1,2.4; 3,6.9).
2. De la comunidad contemplativa a la comunidad eclesial: Camino como manual para las comunidades cristianas: “gente escogida” (3,1), “buenos cristianos” (3,2).
3. Fidelidad a los consejos evangélicos en la propia opción vocacional: “Procuremos ser tales que valgan nuestras oraciones” (3,2).
4. Valor apostólico y eclesial de la oración: “Y si en esto podemos algo con Dios, estando encerradas peleamos por Él” (3,5).

C. CELEBRACIÓN: Momento orante teniendo como texto guía la oración de Teresa en CV 3,8-10 y poesía: “Ya no durmáis”. Textos para guiar una Celebración penitencial: * “Determiné a hacer eso poquito que era en mí” (1,2). * “Los bienes que hay en la santa pobreza” (2,5-6). * “Siempre os informad de lo que es más perfecto”
(3,6). “Cuando os pidiéremos honras no nos oigáis, o rentas, o dineros, o cosa que sepa a mundo” (3,7).

II) Cap. 4-9: Requisitos (a): virtudes grandes I: amor y desasimiento

“¡Oh precioso amor, que va imitando al capitán del amor, Jesús, nuestro bien!” (6,9)

Contemplando al “buen amador Jesús” (7,4), y tendiendo al ideal del amor perfecto-espiritual, aspiramos a ser “almas generosas, almas reales” (6,4), y a la bienaventuranza de la amistad: “¡Oh dichosas almas… amadas de los tales!” (CE 11,4).

A. CONTEXTO: Las virtudes grandes (cap. 4-18) presentadas como programa ascético, cimiento evangélico y criterio de verificación del orante y su comunidad (4,3-4).

B. CLAVES DE LECTURA para el texto elegido:

1. Mandamiento: “amaros mucho unas a otras” (4,5); “todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han de querer, todas se han de ayudar” (4,7).
2. Urgencia: “No consintamos… que sea esclava de nadie nuestra voluntad, sino del que la compró por su sangre” (4,8).
3. Discernimiento: “cómo ha de ser este amarse y qué cosa es amor virtuoso” (4,11-13).
4. Horizonte: “qué apasionado amor es éste… amor sin poco ni mucho de interés propio. Todo lo que desea y quiere es ver rica aquella alma de bienes del cielo” (7,1).

C. CELEBRACIÓN: Catequesis: a partir de un elenco de cualidades del buen amor (4,10-13; cap. 6-7). Contraposición entre amor sensual y amor espiritual; amor generoso y amor egoísta.
Mesa redonda: debate a partir de un hecho, testimonio, realidad comunitaria, película o expresión cultural actual que se pueda contrastar con la experiencia teresiana. Se pueden utilizar las mismas objeciones-respuestas que ofrece Teresa (6,5-7).
Vigilia de oración: “Determinadamente se abrace el alma con el buen Jesús, Señor nuestro, que como allí lo halla todo, lo olvida todo” (9,5). “Darnos todas al Todo sin hacernos partes” (8,1). Desplegar los matices de estos textos abarcando las dos virtudes: desasimiento como exigencia y consecuencia del amor.

III) Cap. 10-18: Requisitos (b): virtudes grandes II: humildad.

“Miren que la verdadera humildad está mucho en estar prontos en contentarse en lo que el Señor quisiere hacer de ellos” (17,6)

Entreguémonos del todo a Dios, que sus dones son absolutamente gratuitos, sin condición y acepción de personas; su amor nos precede siempre.

A. CONTEXTO: Va entrando en el tema de la oración y es la humildad el ejercicio principal (17,1)

B. CLAVES DE LECTURA:
1. No entremos en comparaciones: “algunas veces querrá Dios a personas que están en mal estado…” (16, 6) y “cada una mire en sí…” (12, 6)
2. Y sobre todo no apartar los ojos de Cristo: “¡Oh Señor! Que todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos…” (16, 11) conscientes que Él es el verdadero Amador y quién hace posible nuestro amar: “Mirad que es hermoso trueco dar nuestro amor por el suyo…” (16, 10).
3. Teresa sabe muy bien que amor sin humildad no se encuentra: “…porque no puedo yo entender…” (16,2)

C. CELEBRACIÓN: Iniciemos el acto penitencial reconociendo donde nos ‘duele’ la humildad: “Pues tocar un puntito de ser menos, no se sufre…” (16, 11) y Oremos confiadamente y con actitud de disponibilidad pidiendo: “No me desampares Señor, porque en Ti espero…” Exclamación XVII, 6.

IV) Cap. 19-25: Actitudes y convicciones fundamentales.

“No hayáis miedo os deje morir de sed el Señor que os llama a que bebamos de esta fuente” (23, 5)

Animosa recomendación para determinarnos a seguir la llamada del Señor a encontrarnos con Él, “…no os quedéis en el camino, sino pelead como fuertes, pues no estáis aquí a otra cosa…” (20, 2)
 
A. CONTEXTO: Teresa quiere que nos determinemos (23, 1) y sabe por experiencia “la amistad y regalo que trata a los que van por este camino…” (23, 5)
 
B. CLAVES DE LECTURA:
1. Cómo comenzar (21, 2) yendo sin miedo (21, 5) y sin dudar (19, 14-15)
2. Tomar conciencia de con Quién estamos y para qué: “…con quién habláis y quién sois vos…” (22, 1) “…conocer algo de quién es este Señor…” (22, 6) “…que entendamos con quién estamos casadas, qué vida hemos de tener…” (22, 7)
3. No nos tornemos atrás (22, 2-3-5) 
4. De ahí se sigue cómo debe ser el trato con los demás: “Por eso todas las personas que os trataren, hijas…” (20,3-4) 
 
C. CELEBRACIÓN: Podemos recordar y agradecer quién nos ha iniciado en el camino de oración (24, 3-4-5) y compartir qué es lo que más nos ayuda para llegarnos a Él.

V) Cap. 26-29: Oración de recogimiento.

“ponerse en soledad y mirarle dentro de sí” (28,2).

Este texto nos presenta su modo de recogimiento, el cual consiste en representar a Cristo dentro, mirarle y hablar con él (nn.1-8).
 
A. CONTEXTO LITERARIO: En el tercer apartado aborda el tema pedido por las monjas: la oración naturaleza, desarrollo y exigencias (cc. 26-35). Presenta los grados de oración con una “consideración” del Padrenuestro (21,4), en sus fases derecogimiento (cc. 26-29) [27: Padre nuestro] [28: que estás en el cielo] de quietud (cc. 30-31) [30:
santificado…, venga en nosotros…] y oración de unión (cc. 32-35) [32 hágase tu voluntad…]. La comunión eucarística, ejercicio de oración de unión (cc. 33-35) [33: danos hoy nuestro pan de cada día].
 
B. CLAVES DE LECTURA para el texto elegido: El recogimiento activo sobre nuestras potencias interiores (memoria
entendimiento y voluntad), para centrarlas en la persona de Jesús Maestro y Esposo (29,4). Recogiendo nuestra mirada en Jesús dentro de nosotros (26,8) y reconociendo su presencia, su mirada sobre nosotros, sus sentimientos, la paciencia con que nos sufre.
La clave del símil de nuestra alma como edificio que ayuda a ejercitar la imaginación y con ello recogernos, como alternativa al recogimiento con base en el ejercicio del razonamiento propio de la oración de meditación (28,9-11).
 
C. CELEBRACIÓN:
Catequesis reflexionar sobre las dificultades para recogerse que vienen de nuestra cultura contemporánea. Momento orante, ejercitar el recogimiento con ayuda de música, imágenes, técnicas de relajación guiadas. Detenerse especialmente en el reconocimiento de las formas de presencia de Jesús dentro de nosotros, (26,6) viendo a Jesús y
acogiendo su enseñanza (28,4). Momento de examen de conciencia, con base en los bienes que nos vienen de tener a Dios por Padre y en las implicaciones que tiene para nosotros el ser sus hijos (27,2).

VI) Cap. 30-35: Oración de quietud y unión.

“Está tan contenta de sólo verse cabe la fuente, que aun sin beber está ya harta.” (31,3).

Con estas palabras inicia a describir bellamente lo que es la oración de quietud en lo que tiene de don sobrenatural de sosiego en la voluntad, memoria y entendimiento.
 
A. CONTEXTO LITERARIO:
Ha hablado de la oración de recogimiento activo, como preparación para la oración de quietud (cc. 30-31) y de unión (cc. 32-35). La comunión eucarística es alimento de la unión de nuestra voluntad con la de Dios cc. 33-35.
 
B. CLAVES DE LECTURA para el texto elegido:
Teresa analiza la oración de quietud y de unión tomando como clave de lectura el grado de inmersión de las potencias de voluntad, memoria y entendimiento en Dios. Si bien en la oración de quietud es la voluntad la que padece más la acción de Dios (su ternura, inspiraciones y luz), en cambio en la oración de unión son las tres (31,10). Otra clave de análisis es la atención alos efectos que dejan en el orante los dos tipos de oración.
 
C. CELEBRACIÓN: Ejercitar los avisos Teresianos para orar con consideración (30,1): con el reconocimiento de que Dios está cerca (31,2): con el servicio (31,5): con humildad sin la pretensiones de regalos (31,6): con el afecto de la voluntad en Dios y dejando en libertad al entendimiento (31,8-9): con entrega de la voluntad a Dios (31,12), basando esa entrega en el don previo del reino que Jesús nos ha dado (32,4), y con determinación de sufrir por Él (32,7), ejercitado con obras (32,12). Una entrega de la voluntad en Dios con esos rasgos es la contemplación perfecta que le habían pedido compartir (32,9). Ejercitar las pistas teresianas para el momento de la comunión: escucharle como a maestro, besarle, negociar con Él y suplicarse se quede con nosotros (34,10), para que se imprima su amor en nosotros (35,1) y orar al Padre por la iglesia (35,5)

VII) Cap. 36-39: La gran señal de discernimiento: el perdón.

La gran señal de discernimiento: el perdón. Y la gran tentación: creencia en falsas virtudes.

Tras el vínculo de la oración con la Eucaristía y la voluntad de Dios, ahora se tratan temas ‘menos elevados’, pero también fundamentales.
 
A. CONTEXTO:
1. Social y eclesial: “la honra” como costumbre que alimenta e impone el orgullo de linaje (casta), estatus, oficios (36,4-6), méritos y apariencias (38,5-9), en vez de las actitudes contrarias y evangélicas: perdón y humildad.
2. Intuición antropológica: no es sólo un problema social, sino una tendencia humana de la que Teresa tiene bastante experiencia y tristes recuerdos (36,3.5; 38,6).
 
B. CLAVES DE LECTURA:
1. Ver: “Cosa espantosa es qué al revés anda el mundo (…) Mas mirad, hermanas, que no nos tiene olvidadas el demonio; también inventa sus honras en los monasterios” (36,3-4).
2. Juzgar: “Es el caso que como somos inclinadas a subir (aunque no subiremos por aquí al cielo), no ha de haber bajar. ¡Oh Señor, Señor! ¿Sois Vos nuestro dechado y maestro? Sí, por cierto. ¿Pues en qué estuvo vuestra honra, honrador nuestro? ¿No la perdisteis, por cierto, en ser humillado hasta la muerte? No, Señor, sino que la ganasteis para todos” (36,5).
3. Actuar: a) Disposición a perdonar las injurias, aunque sea con pena y esfuerzo en el caso de los principiantes (36,11-12; 37,3; 38,8; cf. “perfectos”: 36,8-10). b) Frente a la tentación de “creer que tenemos virtudes no las teniendo” (38,5), humildad: “oración y suplicar al Padre eterno que no permita que andemos en tentación” (38,5; 37,5; 39,6); conciencia de que las virtudes son dones y pueden sernos quitados (38,6-7); aprovechar las ocasiones para ejercitar las virtudes y, por supuesto, no presumir de las que se cree tener (38,8-9); y cuidar siempre el propio conocimiento y el acompañamiento espiritual (39,4-5). c) No obstante, cuidado con la falsas humildades y sus excesos y pusilanimidades (39,1-3).
 
C. CELEBRACIÓN: Oración con CV 37,3-5. Penitencial: cf. supra B.3. Actuar. Mesa redonda: ¿esto hoy y en nuestros contextos?

VIII) Cap. 40-42: Frutos: Amor, temor de Dios y ansias de vida enterna.

Amén: ser librados de todo mal para siempre.

En vista de las dificultades recién tratadas, ¿cómo asegurarse en este camino? Gracias al remedio que Él mismo nos dio: amor, que nos hace apresurar los pasos, y temor, que ayuda a evitar los tropiezos.
 
A. CONTEXTO: Pero, ¿es posible asegurarse? 1. Teológico (cf. 40,1; 42,2): “nadie es capaz de saber con certeza de fe no sujeta a error si ha alcanzado la gracia de Dios” (Conc. de Trento). 2. Espiritual: “los engaños que hace el demonio a los contemplativos” (40,4; 41,2). 3. Eclesial: además “pondrá el demonio mil temores falsos y hará que otros os los pongan” (40,5; 41,8).
 
B. CLAVES de lectura y de respuestas a cada duda del apartado “A”: 
1. El verdadero amor no se puede encubrir: conlleva señales patentes (40,3.7). “Plega a Su Majestad nos le dé antes que nos saque de esta vida, porque será gran cosa a la hora de la muerte ver que vamos ser juzgados de quien habemos amado sobre todas las cosas” (40,8).
2. El temor santo, tampoco: conlleva humildad, deseo de la verdad (formación) y de acompañamiento espiritual (40,4); “no harán de advertencia un pecado venial; los mortales temen como al fuego (…) determinación de no ofender al Señor (…) apartarnos de todas las ocasiones y compañías que no nos ayuden a llegarnos más a Dios.
Tener gran cuenta con todo lo que hacemos, para doblar en ello nuestra voluntad” (41,1-4). “¡Cuán diferentemente se inclina nuestra voluntad a lo que es voluntad de Dios!” (42,4). 3. ¡Pero cuidado con los temores falsos y excesivos!: “no dejéis que se os encoja el ánima y el ánimo, que se podrán perder muchos bienes (41,4-8). 4. Así que oración constante: “ser librados de todo mal para siempre” (42,2; 40,4).
 
C. CELEBRACIÓN: Oración con CV 42,2-4. Interpelación desde fuera con 41,4-8: preguntar a alguna/s persona/s de confianza si nos ven así. Mesa redonda: ¿Es este mi sentir y mi voluntad?